Indisolubilidad de reinos y repúblicas

Con unos papeles me llegan aires putrefactos del Sur (allí hace mucho calor) sobre una cualidad que de forma absurda y machaconamente algunos atribuyen a una supuesta nación: indisolubilidad. Afecta a mis sentidos, especialmente al sexto y al del olfato, tanto por su contexto como por su interpretación.

Efectivamente, el verbo disolver tiene dos acepciones. La primera consiste en mezclar de forma homogénea moléculas o iones de un sólido, un líquido o un gas en otro sólido llamado disolvente. La segunda supone separar o desunir lo que estaba unido de cualquier modo como el matrimonio, parlamento, una sociedad, etc.

Un pueblo, una nación o un estado son realmente indisolubles desde el punto de vista de las ciencias, es decir, en tanto en cuanto no están formados por moléculas o iones. Dejemos, pues, estos términos para la química o la física cuántica. Pero un pueblo, una nación o un estado, son notoriamente solubles en tanto en cuanto se trata de sociedades que conviven mejor o peor.

Recordemos la cena orgiástica de Baltasar, nieto del gran Nabucodonosor, mientras Ciro de Persia avanzaba. Apareció en mitad del banquete una mano sobrenatural que con dedo firme escribió en la pared: mane, tecel, fares (contado, pesado, dividido). Y así quedó repartido entre medos y persas el Reino de Babilonia (¿pueblo, nación o estado?). !Ah jardines colgantes! ¿Dónde estáis?

Muchas repúblicas cayeron desde entones y nunca se levantaron. Otras renacieron después de desaparecer, como Polonia. Podéis encontrarlo en los libros de historia.

Es evidente, pues, que un reino no solo puede ser disuelto por la gracia de Dios, como lo fue el de Babilonia, sino por causa de otro pueblo al que queda sometido o por la decisión de sus ciudadanos tanto para sacarse de encima a los sometedores como por la caprichosa y libre decisión de ser soberano.

¿Dónde están sino en la enciclopedia los antiguos imperios egipcio,  romano y azteca? (¿pueblos, naciones o estados?); ¿dónde los Reinos de Palmira, Aragón y Prusia (idem); ¿dónde la Confederación iroquesa? (idem de idem); ¿dónde las Repúblicas de Venecia, Soviética y Yugoslava (tres veces idem) ¿Dónde las antiguas fronteras de España? Más allá de ellas ¿eran pueblos, naciones, estados Unidos, Cuba y el Rosselló? Quizás algunas ruinas nos recuerden sus esplendores en el caso de que sobrevenidos soberanos las hayan conservado. ¿Desaparecisteis debido a no haber declarado vuestra indisolubilidad? No fuisteis tan ilusos, dado que tanto algunos de vosotros como de vuestros ocupantes todavía existen, ora en igualdad de condiciones, ora sujetos a diferentes estados.

Supuestos conservadores de patrias enlatadas !no sed tampoco ilusos!  ¿Cabe que Escocia, Flandes o Quebec canten les adieux? Sí. ¿Forman parte de una idisolubilidad incomprensible? No. Enmiendo, equivocaba el adjetivo. No sois ilusos, no. Estais periclitados. ¿Cómo los seres humanos pueden reunir tanta cortedad de miras?

Por tanto, !dejaros de tonterias y antes de decir cosas absurdas pensad!. Lo contrario es falta de cultura o desvergüenza.

El artículo 2 de la Constitución española (last but not least) que me remiten, fundamenta la misma en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. La disposición es nula en tanto en cuanto: 1) atenta contra el derecho de la autodeterminación de los pueblos que componen dicha supuesta patria, principio del derecho internacional público que genera obligaciones erga omnes y 2) pertenece a un texto transitorio por obedecer a circunstancias políticas determinadas  ya  superadas; es evidente que todos reconocen a dicho periodo como transitorio y así ha entrado ya en la historia. De ahí llega el olor que desprenden las cosas pasadas y que enturbian los aires frescos de Les Délices

Si la Constitución española se fundamenta en una disposición nula y además sancionada para un periodo transitorio ya superado, sus pilares no se aguantan, como tampoco lo pueden hacer en el mar las columnas que, sosteniendo una corona,  figuran a ambos lados del escudo oficial de dicha nación ideal. Es evidente la imposibilidad de mantener su línea de flotación.  Está condenada al naufragio.

¿Debe acatarse lo que es es nulo? No ¿Es obligado naufragar? Tampoco.

Es evidente que la propia norma disfrazó transitoriamente la verdad al decir que la Constitución reconocía y garantizaba el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que integran el Estado. Curioso término el primero que sin duda ya no es preciso desenmascarar. Si España es nación, ¿qué no serán Castilla, Cataluña, Galicia y País Vasco? Y si éstas son nacionalidades ¿qué es España?  Pasada la transición ¿alguien lo duda? la  máscara es ya inservible. Carnaval terminó y ha llegado la  Cuaresma, tiempo de quitársela y prepararse para la Pascua. Lo que está pasado no es apto para alimentarse, ha de ir a la basura. Similarmente, debe archivarse lo que está superado. Pero si además es nulo, no debe acatarse.

Embriaguémonos, pues, de la fragancia marina que llega también desde el Sur con los nuevos aires de deseos libertad y de reivindicación del legítimo derecho a decidir, cerrando las ventanas a corrientes pestilentes.

Aprecio sin duda que corran efluvios agradables y ordeno a la gouvernante que nos sirvan el té en el jardín. !Ah, cómo agradezco a milord las cajas de assam que me ha enviado desde Londres!

Monsieur de Voltaire

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s